Como el que de nada se pudre.
¡Qué aprovechado! Trata de vivir.
Parece hombre de lindos hígados y mejor melsa. ¿Cómo ha engordado tanto en estos tiempos?
Come el pan de todos.
Parece simple.
Es conveniencia. Porque en siendo uno entendido es temido y luego aborrecido.
No muestra saber de la misa la media.
Harto sabe, pues sabe decir amén.
¿Y cómo se llama?
Tiene muchos nombres y todos buenos. Unos le llaman el buen hombre, otros el buen Juan Escolán de Amén, manja con tuti, el buen pan, pasta real; pero su propio nombre en español es sí, sí, y en italiano bono, bono. El contrario
de Momo. Y así como á Momo se le dió el nombre de No, no, que corrompida la ene por ignorancia ó malicia quedó en Momo: así á éste de bono bono le quedó el bo bo, porque todo lo abona y todo lo alaba. Pues, aunque sea la más alta necedad, dice: