EL CAZADOR.
?Y no cambiarias con gusto tu suerte por la mia?
MANFREDO.
No, amigo mio, yo no querria hacer un cambio tan funesto paro ti, y no lo haria con ningun otro viviente. Solo, puedo resistir a mis angustias, solo, puedo vivir soportando lo que los otros hombres no podrian conocer, ni aun en suenos, sin perder la vida.
EL CAZADOR.
?Como con este generoso interes por tus semejantes, puedes verte cargado de crimenes? cesa de decirmelo; ?un hombre capaz de un sentimiento tan tierno puede haber inmolado a su furor a sus enemigos?
MANFREDO.
No, no, ijamas! he sido cruel con los que me amaban, con aquellos a quienes yo amaba. Jamas he dado un golpe a un enemigo sino en mi legitima defensa; pero iay! mis caricias eran fatales.
EL CAZADOR.
iQue el cielo restituya la tranquilidad a tu alma! ique el arrepentimiento te vuelva a ti mismo! yo te prometo mis oraciones.