MANFREDO.
?Crees que la existencia depende del tiempo? Las acciones; ved nuestras epocas. Las mias han multiplicado mis dias y mis noches al infinito; los han hecho innumerables como los granos de arena de una costa, y los han convertido en un desierto arido y helado alque vienen a espirar las olas que al retirarse no dejan sino cadaveres, escombros de las rocas y algunas yerbas amargas.
EL CAZADOR.
iAy! ha perdido el juicio, pero yo no debo abandonarle.
MANFREDO.
iQue no le haya perdido como tu dices! todo lo que ahora veo no seria sino el sueno de un cerebro enfermo.
EL CAZADOR.
?Que ves pues, o que crees ver?
MANFREDO.
A ti y a mi, un paisano de los Alpes, tus modestas virtudes, tu choza hospitalaria, tu valerosa paciencia, tu alma arrogante, libre y piadosa; tu respeto por ti mismo fundado sobre tu inocencia, tus dias llenos de salud, tus noches consagradas al sueno, tus trabajos ennoblecidos por el riesgo y sin embargo esentos del crimen, tu esperanza de una dichosa vejez y de una sepultura pacifica, en donde una cruz y una guirnalda de flores adornaran los cespedes, y a la cual serviran de epitafio los tiernos sentimientos de tus nietos: esto es lo que veo; y si miro dentro de mi mismo … pero ya no es tiempo; mi alma estaba ya dolorida….