Mas si el dejarte es triste y doloroso
Recordarte será muy deleitoso
Si una dulce memoria he de llevar;
Porque el recuerdo es la perenne esencia
Que perfuma del hombre la existencia
Y en el tiempo pasado hace gozar.
Y por eso en la copa de amargura
Que en este trance el seco labio apura,
Encuentro algunas gotas de dulzor,
É inclinando ante tí la frente mústia
Comprendo que aun en medio de la angustia
Hay consuelo en decirte: ¡Adios! Adios!
III
Como árbol que dió sombra en el desierto,
Cual la estrella guiadora en viage incierto,
Como las horas de la verde edad,
Como agua clara al viajador sediento,
Cual pan sabroso para el labio hambriento,
Así recordaré yo tu beldad.
Como la lumbre en noches del invierno,
Como el recuerdo de un afecto tierno,
Como el acento de la amada voz,
Así, tú serás grata á la memoria
Del que al darte una ofrenda transitoria
Te dice entristecido: ¡Adios! Adios!
IV
Las personas que viven siempre unidas
Suelen á veces contemplar caidas
Las hojas del amor y del placer;
Hojas que de la espléndida guirnalda,
Bajan de la belleza hasta la falda,
Y el viento del dolor viene á barrer.
Mas nunca lloran su ilusion perdida
Los que se van en medio de la vida
Para encontrarse en brazos de su Dios,
Porque siempre se miran en la mente
Como cuando esclamaron tristemente
Al dejarte por siempre: ¡Adios! Adios!
V
Solo puede dejarte mi cariño
Esta guirnalda que á tu frente ciño
Adornada con flores de amistad;
Flores del alma que brotaron bellas
Al calor de esos ojos que destellas
Iluminando el alma en su mirar.
¡Adios! Adios! no quede ya perdido
Entre la negra noche del olvido,
Y que el recuerdo sea de los dos;
Y cristaliza en tu alma aquesta gota
Que tibia y pura de mis ojos brota
Al decirte por siempre: ¡Adios! Adios!