Asi sucede en la colmena rota
Cuando el invierno asolador agota
La balsámica miel:
Siempre queda el perfume, y mas nutrida
Llega á encontrarla estacion florida
Rica con los productos del vergel.

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Mira ese cielo. ¿Ves aquella estrella,
Que entre las otras fúlgida descuella
Del mar en el confin?
Ese es tu hijo tambien. ¡Chispa divina,
Que brotó de tu mente peregrina,
Y en sus alas llevóse un serafin!

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¿Por qué llorar? Feliz tú, que amorosa
Aun puedes suspirar sobre una losa,
Tibia con tu calor,
Y aun puedes aspirar el suave aroma
Del alma de tu hijo, que ora asoma
En el cielo cual astro de tu amor.

VII
Á LA NIÑA LEONOR

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Ven á mis brazos, niña encantadora,
Y mírenme tus ojos con dulzura,
Que me retratan la mirada pura
De una hija, á quien recuerdo sin cesar.
Tú tambien eres mi hija en el cariño
Pues lo eres de una amiga cariñosa,
Y de tu padre el alma generosa
Unida está á la mia en amistad.
Ven á mis brazos, ven, para adormirte
Te arrullaré con versos de cariño,
Y en tu frente mas pura que el armiño
Un castísimo beso imprimiré;
Porque los niños son, Leonor querida,
Para el hombre una gota de consuelo,
Para que el poeta inspiracion del cielo
Que en la pureza y la virtud dan fé.

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