En el seno de tu madre
Tu frente oculta, ángel mio,
Cual la gota de rocío
En el cáliz de la flor,
Y mientras el mundo torpe
No empañe de tu cabeza
El sello de la pureza,
Duerme tranquila, Leonor.
Flor delicada y hermosa
En el jardin de la vida,
Hoy te miras protegida
Por el maternal amor.
¡Ay! antes que por los cierzos
Te mire despedazada,
En esa blanda almohada
Duerme tranquila, Leonor.
En esa edad infantil
Exenta de sinsabores,
Es tu camino de flores,
Tu vida sueño de amor;
Pero antes de penetrar
A otro camino de abrojos,
Cerrando tus bellos ojos
Duerme tranquila, Leonor.
Paloma de la inocencia
Tan cándida como bella,
Tan pura como una estrella
De la mañana en su albor,
Si quieres vivir feliz
No dejes tu blando nido,
Mientras te canto al oido
Duerme tranquila, Leonor.
Pimpollo apenas abierto,
Algun dia serás rosa,
Que derramará pomposa
Su perfume embriagador...
Pero ¡ay! entonces tal vez
Te oprimirán las congojas!...
Antes que esparsas tus hojas
Duerme tranquila, Leonor.
Tal vez el mundo te brinde
La copa de los amores,
Y en ella en vez de dulzores
Bebas amargo dolor;
Tal vez serias dichosa,
Mas mi cariño te dice
Que hoy cual nunca eres felice...
Duerme tranquila, Leonor.

———

Triste es la vida, sí, bella criatura,
Pero tambien en ella hay gratas flores,
Que llenan con suavísimos olores
El sendero, que lleva á la virtud;
Hay tambien sus delicias inefables
En llenar los deberes de la esposa,
La mision de la madre cariñosa,
Y aliviar la cansada senectud.
Que la mujer es ángel de la tierra
Que Dios creó para hermosear el mundo,
Para que en medio del dolor profundo
Dé al corazon el bálsamo de paz.
Tú no comprendes hoy estas palabras
Mientras duermes tu sueño de inocencia,
Mas cuando brille en tí la inteligencia
Mis versos con amor estudiarás.

VIII
ELIZA EN LA TUMBA

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A dónde fuiste, blanca flor, caida
Del árbol de esperanza de la vida
A ese abismo sin fin;
Cual de la palma al borde de un torrente
Hoja que arrastra rápida corriente,
Y la lleva á regiones sin confin?
Al borde de ese abismo te lloramos,
Y con vista anhelosa te buscamos
Sin poderte encontrar,
Como busca con ansia el marinero
Al que cayó del alto mastelero
Y se perdió en las ondas de la mar.
Y tus padres te llaman con ternura,
Y en esa piedra silenciosa y dura
Se estrella su dolor,
Como el llanto que el párpado humedece
Se retira, se oculta y desaparece
Al encontrar un mundo sin amor.
Ya de tu rostro no verán, Eliza,
Resplandecer la plácida sonrisa,
Como el rayo de luz
Cuando brilla la estrella vespertina,
Que halaga dulcemente y que ilumina
Cuando la noche tiende su capuz.
Tu lecho se halla solitario y frio,
Tu asiento acostumbrado está vacio
En el paterno hogar,
Como el nido de cándida paloma
Que al mirarse con alas, vuelo toma
Y al cielo sube para no tornar.
Por qué cambiaste la materna almohada
De amor y de inocencia perfumada
Por esa terrenal,
Cual virgen consagrada á los altares
Que deja la guirnalda de azahares
Para dormir en losa sepulcral?
Tú dejaste el mundo, virgen pura,
Porque al probar del mundo la amargura
Lloró tu corazon,
Y en su llanto se ahogó, como esas flores
Que al derramar suavísimos olores
Se ahogan con su propia emanacion.

IX
Á CATALINA

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