Yo te diera una flor de los jardines
Para adornar tu blanca cabellera
Si su vida no fuese tan ligera
Que nace, brilla y muere con un sol;
Y darte quiero cosa mas durable
Que no marchite el viento del olvido,
Y que apesar del tiempo transcurrido
Guarde siempre su aroma y su color.
Como hay una que llaman flor del aire,
Hay otra que se llama flor del alma,
Que á veces brota en apacible calma,
O al soplo de la recia tempestad:
Nacida en horas quietas y serenas
Hoy te ofresco una flor del alma mia,
Bañada en el raudal de simpatía
Que la vieja amistad hace brotar.
Toma esa flor humilde é inodora,
Y si quieres que viva eternamente
Báñala con el rayo de occidente
Que en tus sienes aun vierte resplandor;
Refrésquela el recuerdo de otros años,
Reanímela benévola sonrisa,
Y que de dos edades una brisa
Le preste su perfume y su frescor.
Mas antes de hacer esto, mira el caliz
De la flor que te ofresco, y escondida
Hallarás una lágrima vertida,
Que en la aurora cayó sobre el vergel:
Vierte otra gota en tu sereno ocaso,
Que dos gotas de llanto derramadas
Son amargas, si se hallan separadas,
Y juntas son dos lágrimas de miel.

XV
MI ESTRELLA

Tu eres la estrella que mis pasos guias
En el camino del desierto mundo,
Y de tu lumbre el esplendor divino
Siempre me alhaga.
Echeverria.

La corona de fuego
Del astro, rey del dia,
Entre la onda fria
Del mar, se sumerjió;
Y la apacible noche,
Su frente plateada
De estrellas coronada,
Serena levantó.
Alza tu vista al cielo
Y admira ese diamante,
Que brilla rutilante
Sobre tu blanca sien:
Amiga, esa es la estrella
Que unida á mi destino,
Siempre alumbró el camino
Que me condujo al bien.
Ella es la precursora
De las felicidades,
Que en mústias soledades
Me viene á consolar;
La que al venir yo al mundo
Lució en el firmamento,
Cual si el divino aliento
La hiciera allí brotar.
Cuando perdí la senda
Que á tí me conducia,
Yo ví nube sombría
Turbar su claridad;
Pero brilló risueña
Cuando te hallé amorosa,
Y en tu cabeza hermosa
Vertió su claridad.
Cuando al cruzar los mares
Se ha entristecido mi alma,
Me ha inoculado calma
Su rayo celestial;
Y si las tempestades
Mi nave han combatido,
Al punto se ha encendido
Cual místico fanal.
Lejano de mi patria,
Errante, desterrado,
Su luz me ha acompañado
Do quiera que yo fuí,
Como un reflejo ténue
Del Argentino suelo,
Que plácido consuelo,
Derrama desde allí.
Tu ser identifica
Con esa blanca estrella,
Porque de tu alma bella
Parece el resplandor;
Y así, la luz suave
Que irradia tu semblante,
Cual lámpara brillante
Presidirá al amor.
Su blanquecino rayo
Emanacion del cielo,
Como plateado velo
Te envuelve al derredor,
Y de tu frente en torno
Te forma una diadema,
Cual luminoso emblema
De un ángel del Señor.
Pidamos á los cielos
Que unidas nuestras almas
Entre cerúleas palmas
Se eleven hasta Dios;
Y que esa blanca estrella
Que es de otros mundos viso,
Sea en el paraiso
La tumba de los dos!

LIBRO QUINTO
IMITACIONES Y TRADUCCIONES

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