Al amanecer hice señal á la chalupa para que viniese á bordo. A las siete y media zarpé el ancla, y con el bote al remolque y la cisga seguì con el bergantin el rio aguas arriba, y las doce quedamos varados. A este tiempo mandé la gente tierra pegar fuego al pajonal y carrizal que tiene este rio en sus márgenes, pues si estando el tiempo algo seco peg ran fuego los indios ù otros cualesquiera, estando la maciega en el estado de hoy, precisamente se quemarian las embarcaciones que estuviesen ancladas en èl: por lo que debe el que entre, tener cuidado de limpiar y quemar la dicha maciega. A las diez de la noche puse la embarcacion en flote.
DIA 14.
Este dia tuve la felicidad de colocar el bergantin en el principal brazo del Colorado, y á donde no llega el agua salada, y salì á tierra con los marineros á pegar fuego á la maciega, así por el motivo dicho arriba, como para que, vièndolo los indios, vengan donde estoy, para por medio de ellos dar parte al Señor D. Francisco de Viedma de mi entrada en este rio: pues me tiene con bastante cuidado, el que dicho Señor tendrá de esta noticia, así por ser la estacion en que salí á este reconocimiento la mas rígida del año, como por ser esta navegacion hasta ahora ignorada de todos; y saber de cierto por informe y diario mio, que le presenté á mi llegada del viage que hice por tierra, costeando la mar este rio, por el mes de Mayo del año próximo pasado, que esta costa est llena de infinitos bajos; cuyas circunstancias, juntas con 42 dias que há que salí del Rio Negro, le ocasionar n bastante indisplicencia.
DIA 15.
Bajè tierra con la gente pegar fuego, siguiendo los reconocimientos de la calidad del terreno, y á la noche volví bordo.
DIA 16.
Al amanecer me embarquè en la chalupa, y seguí reconociendo el rio aguas arriba, dejando òrden al piloto para que asimismo mudase el bergantin una legua mas arriba, siempre que tuviese viento favorable, por ser este mejor parage; navegué todo el dia, bajando varias veces tierra, por reconocer la calidad de ella. A la noche me acampè en una isla del rio, habiendo pegado fuego en toda su orilla.
DIA 17.
Seguì rio arriba, haciendo las mismas diligencias que el dia de ayer, hasta que llegué una isla de sauces, donde me habia acampado el año pasado: allì hice noche.