Este dia al amanecer me puse la vela para bordo del bergantin, con el cuidado de si llegasen indios. A las cuatro de la tarde lleguè bordo, y hallé una carta del Señor D. Francisco de Viedma que habia entregado al piloto un indio, que con otros 4 habia llegado bordo el dia de ayer: y aunque el piloto los agasajò bastante y los regaló, no quisieron quedarse por no haberme hallado; pero quedaron en volver para llevar la respuesta de dicha carta, fecha 14 de Mayo; y el bergantin lo hallé ya en el paraje que al piloto le habia prevenido.

DIA 19.

Este dia eché la vacijeria en tierra, el caballo (que hasta ahora no habia hallado paraje para desembarcarlo), y todos los ùtiles de á bordo, á fin de limpiar la embarcacion, y achicarle el agua: y asimismo eché en tierra anclas y cables, y monté la artillerìa y bajè tierra cerciorarme bien de su calidad, la que ciertamente supera cuanto he visto en la Costa Patagónica, y creo compite con los mejores parages, cuyo juicio hice el año pasado, y expuse en el diario citado arriba: pero no siendo esto de mi profesion, suspendo lo que pudiera decir en el asunto, por no errar; dejándolo los inteligentes en la agricultura (aunque esta no me es totalmente desconocida). Luego que llegué bordo, que fuè bien cerca de noche, llegaron un cerrito, por la parte del N, como de 50 60 indios: inmediatamente mandé el bote y la chalupa á que condujesen algunos, y trajeron 5, y una mulata lenguaraz: entre ellos venia el que habia conducido la carta del Super-Intendente, los que agasajè y regalé con aguardiente, (la mitad agua del Colorado) poleadas y bizcocho; y aunque los quise despachar para el Rio Negro, respondiendo por medio de ellos dicho Señor, y d ndole cuenta de mi arribo á este rio, no pude conseguirlo, porque decian quieren pasar aquì el dia de mañana, para que descansen sus caballos. A las ocho de la noche los eché en tierra.

DIA 20.

Este dia se les diò de comer á los indios, y se les regaló aguardiente, tabaco, y bizcocho para de noche.

DIA 21.

Esta mañana se les diò de comer á los indios, y le entregué al que trajo la carta otras, para que llevase al Rio Negro al Señor D. Francisco de Viedma, d ndole noticia de mi arribo: asi para que hiciesen esta diligencia como por la buena armonía, fueron todos regalados con aguardiente, porotos, bizcocho, harina y abalorios, y las doce del dia se pusieron en camino para sus toldos, y el que llevaba la carta dice que en derechura pasará al Rio Negro entregarla.

DIA 22.

Este dia se trabajó en limpiar el barco y la vacijeria, y llenarla de agua.

DIA 23.