Se continuó la feria hasta las tres de la tarde, habiendo comprado 17 caballos, 5 vacas y 4 novillos; asimismo compré lazos, colleras y maneas, y se pusieron en marcha los expresados indios de Calpisquis, quedándose el que trajo la carta con los que le acompañaban. Al anochecer llegaron 4 indios, 2 del Colorado y 2 del paraje donde est el Cacique Negro, los que me trajeron de parte de este un costillar de vaca de regalo, y dijeron que luego que ellos regresasen á sus toldos, quería venir aquí dicho cacique: les mandè dar de comer y aguardiente: se atò el ganado vacuno, y se encerraron los caballos. A las dos de la mañana se fueron 4 reses, que rompieron los lazos con que estaban atadas.
DIA 9.
Al amanecer mandè la chalupa á cortar palos para hacer un corral, y ensillè caballo para campear las vacas; hallé el rastro, y lo seguí campo adentro, hasta que advertì el caballo algo pesado: me apeè dej ndolo refrescar, y me fuí á bordo las tres de la tarde. A esta hora despaché todos los indios, habièndoles regalado aguardiente. bizcocho, harina y porotos. A las cuatro llegó un peon, de los que acompañaban al Super-intendente, con la noticia de que estaba ya á mas de medio camino del Rio Negro al Colorado dicho Señor.
DIA 10.
Antes de amanecer mandé al bote á que trajese la madera que tuviese cortada la chalupa, y ordenase al patron de esta, que navegase el rio, aguas arriba, hasta una isla que le señalé, y que allí permaneciese hasta otra disposicion. Al mismo tiempo monté á caballo, y con el expresado peon, á teson de galope, fuí á encontrarme con dicho Super-intendente, de nueve á diez leguas de donde salimos: seria mediodia, nos pusimos en marcha y vinimos á hacer noche á la orilla del Colorado.
DIA 11.
Esta mañana salimos costeando el Colorado, aguas abajo, por la parte del S. hasta la citada isla á donde estaba la chalupa, en cuyo puesto determinó dicho Sr. Super-intendente dejar toda la expedicion al cargo del alferez de dragones D. Francisco Piera, y auxiliándole la chalupa, pasó á la parte del N acompañado del ingeniero D. José Perez Brito, un Padre Mercedario y dos soldados, y nos pusimos en marcha por la orilla del rio para á bordo del bergantin. Habiéndo llegado á bordo hallé la novedad de haber robado las vacas los indios, y que el marinero que las pastoreaba habia salido en busca de ellas, y no habia vuelto.
DIA 12.
Fué el bote á remudar la chalupa para que conduzca víveres.