Mandé los descubridores por la orilla del rio, siguiéndolo aguas arriba, los que volvieron á las dos de la tarde sin novedad. A las 4 llegó D. Ramon Sancho y dos peones, con la noticia de que venian á llegar las carretas con los víveres que esperaba del establecimiento: las que llegaron al ponerse el sol, al cargo de D. Juan Ignacio Perez, auxiliado por un sargento, un cabo, 16 infantes, un cabo, dos dragones y dos artilleros, que con los peones componian el número de 46 hombres. Se acamparon dentro del fuerte, y seguí el mismo método en las guardias que antes.

DIA 13.

Determiné salir dos dias aguas arriba, á orillas del rio, á fin de que nos viesen los indios; y si nos esperaban, traer los desertores y quedar en paz con los indios, haciéndoles manifiesta su traicion y engaño, sin hacerles á ellos el menor agravio, procurando llenarlos de confianza: y si no nos esperasen de miedo, (que seria lo mas cierto, como nos viesen á tiempo que ellos lo tuviesen para levantar sus toldos) para que este fuese bastante á ahuyentarlos muchas leguas, y separarlos de las orillas del rio para que no nos sirviesen de estorbo. Me pareció importantísima esta diligencia, porque de cualquier modo que sucediese era favorable: pero reparando y volviendo á leer las órdenes del Super-Intendente, y viendo que me dice que no se debe exponer la tropa por apresar los desertores, y que le parece conveniente mandase los peones y caballada, (que me servian de mayor auxilio) determiné obedecer y no empeñarme,[3] seguir lo que pueda sin los caballos y peones, y remitirlos al establecimiento, porque no se verifique la cláusula que dice, que mire á lo que me expongo si roban los indios los caballos, y acaece algun desgraciado suceso.

DIA 14.

Se acaba de carenar el Champan, y se recibió á su bordo el bizcocho de dos carretas, la grasa y miniestra de otra: estas son buenas, el bizcocho el mas inferior que se puede imaginar,[4] que será mucho que no se pudra antes de tiempo, y tres tipas de sal, que no llegaban á tres cuartillas.

DIA 15.

Este dia se mataron y charquearon 16 reses, las que hubiera salado si el Super-Intendente me hubiera mandado la sal que le pedí, y tendria en tal caso carne para dos meses mas que charqueada: si bien no hizo caso de algunas cosas que son indispensables y estan inutiles en el establecimiento, como son los remos, sal y otras.[5]

DIA 16.

Se mataron y charquearon 6 reses, y se concluyó la descarga de las carretas, y es tal el bizcocho que se hizo para la expedicion, que se metieron en el Champan 79 quintales, 37 libras; y de seguro entraria solo en este buque 120, siendo el bizcocho tan ruin como el que se embarcó.

DIA 17.