DIA 8.
Esta mañana se mató una res: salieron los descubridores y vinieron á mediodia sin haber hallado novedad en el campo. A las 3½ de la tarde salió á cazar con un fusil el marinero Nicolas Baltazar y no ha vuelto, y se levantó una quemazon á dos leguas de nosotros.
DIA 9.
Esta mañana mandé dos peones á hacer la descubierta rio arriba, y cinco aguas abajo, á reconocer el fuego y buscar el marinero. A mediodia volvieron sin novedad los que fueron rio arriba, y los que fueron abajo trajeron la de haber hallado rastros frescos; que habian venido como tres cuartos de legua de nosotros cinco ginetes, y que este rastro vuelve para abajo: por lo que me persuado llevarian estos al marinero, y pegarian fuego. A esta hora divisamos otro fuego al N, pero á mas de 15 leguas de distancia: por la tarde mandé 7 hombres bien armados, rio abajo, á ver si hallaban algun vestigio del marinero, y no han hallado mas que los rastros dichos.
DIA 10.
Al amanecer despaché una partida de 11 hombres á descubrir el campo, siguiendo el rio aguas abajo, con el fin de descubrir algun estorbo que pudieran tener para llevar aquí los víveres que espero del establecimiento. Esta gente vá prevenida de á 3 y 4 armas de fuego, y una chuza cada uno para defensa de los indios que puedan encontrar.
No pareciendo el marinero Nicolas Baltazar, hice registrar su petate, y se halló un poncho, una fresada, un cuero de caballo, una chaqueta de cuero, un cuero de guanaco, dos saleas, unos calzones de poncho y otros de cuero, un chaleco viejo azul y una chupita de idem, un chaleco de cuero, un pañuelo nuevo, una talega vieja y en ella dos camisas, unos calzoncillos casi nuevos, otros idem viejos, una camiseta de crudo, un pañuelo viejo, unas medias de lana viejas, un chaleco de pañete forrado en bayeta, unos calzones de pañete azul usados, un gorro de pison usado, dos ligas, un aparejo de pescar, dos dados y un rempujo, una bolsita de brin con dedal, alfiletero y tijeras, una barrena y un rosario, un cuchillo viejo, un talegoncito con una chupa y dentro tres duros, vara y media de tabaco negro, y confesó el marinero Miguel Nuñez, que le tenia 11 pesos 2 reales que le habia dado á guardar, y estaba pronto á entregarlos. Se puso todo lo dicho depositado en manos del patron Eusebio Gonzalez. Al anochecer volvió la partida sin mas novedad que la de haber hallado dos rastros frescos, los cuales se perdieron de aquí á 4 leguas, y no vieron señal de que venian los víveres que espero. Hoy estuvo el viento al SO duro, y el rio prosigue siempre bajando. Este mes, que por falta de víveres estoy aquí, sirve de tanto perjuicio á la descubierta, me parece que si retardan algo mas en enviarlos enteramente la imposibilitaba, ya por lo mucho que baja el rio, ya por avanzarse la estacion y quedar poco verano, y ya porque se les dá lugar á los indios á que se junten para quitarnos los caballos en cualquiera vuelta en que no puedan ir al costado de las chalupas, sin cuyo auxilio es casi imposible este reconocimiento.[2]
DIA 11.
A las 5 de la mañana salieron á descubrir el campo, y volvieron á mediodia sin novedad. El viento se mantuvo al SO fuerte, y el rio baja mucho.
DIA 12.