Al salir el sol se empezó la faena de pasar las embarcaciones: el viento fuerte y crudísimo por el OSO: se me rompieron diversas veces las espias: toda la gente desnuda y metida en el agua: la corriente tan fuerte como puede llevar la canal del mas violento molino: á esto se agragaba la mala calidad de los cabos, y los viejos y cansados de trabajar, que á cada instante se rompian, por lo que me ví precisado á abrir canal con barras, palas, picos y azadas, alijando las chalupas. A las 5½ tuve ya pasado las embarcaciones de este paso, pero para mañana quedan dos en menos de un cuarto de legua, y siguen los vientos fuertes y contrarios, los que nunca experimenté tan duraderos en la costa patagónica, ni en las Islas Malvinas. El rio se vá separando de la Cordillera considerablemente, de modo que ya no se vén mas que las puntas de sus eminencias.

DIA 12.

Al salir el sol salí á pasar el primer paso, en el que fué preciso descargar las embarcaciones á mediodia, y pasadas seguí al otro, en el cual se hizo la misma faena, que duró hasta la noche.

Hoy mataron los marineros una yegua que hallaron, y ya tienen para un dia carne fresca.

Hoy se avistó una cordillera de cerros altísimos en la Cordillera; tan cubiertos de nieve, que estaban tan blancos que no se veia en ellos siquiera una mancha de otro color. Navegué este dia al SO corregido una cuarta legua de distancia.

DIA 13.

Al amanecer proseguí á la sirga con viento O. A las 12 me fué preciso descargar las chalupas, para pasarlas por dos palmos de agua: ya pasadas proseguí hasta un codillo, adonde dá el rio vuelta como al SE, en cuyo parage llegan á juntarse las barrancas con las orillas del rio, y ya no son barrancas sino cerros de pura piedra tosca. Navegué este dia al SO corregido 2½ millas de distancia.

DIA 14.

Al salir el sol proseguí á la sirga con viento O, y entré en la cerrania, que ya aquí no son barrancas sino cerros de los albardones que salen de la Cordillera, y en uno de ellos he visto hoy el primer guanaco que se vió este viage. A las 7 de la mañana salí sobre los cerros mas altos, y no sin bastante riesgo, porque ademas de ser muy penoso el subir á ellos, por ser preciso subir á gatas, por lo perpendiculares, es el compuesto de ellos de pura piedra cimentada sobre polvo, que á cada paso se desmorona; y hay peñasco que, apenas se le toca, baja rodando por aquellos rios, de modo que causa admiracion ver rodar aquellos promontorios, y la facilidad que tienen en separarse los unos de los otros, y de largar sus cimientos: y es cierto que si fuera por intereses propios mios, por 50,000 pesos no volveria á la eminencia adonde estuve, á cuya subida pudo obligarme el servicio del Rey. De lo alto de este gran cerro se vé la Cordillera, y reconocí con toda certeza y comodidad el Cerro de la Imperial, que há muchos dias que se ha visto: es blanco solo, y todo cubierto de nieve, y sobresale por encima de toda la Cordillera. Este cerro me demora al NO corregido á distancia de 15 leguas, y lo mas alto de la Cordillera dista 10 leguas, que asimismo está cubierta de nieve, pero hay parages que no la tiene, pero el Cerro de la Imperial es toda su superficie nieve.

Con dos horas de noche pude arrimar á tierra, y hasta esta hora tuve la gente en el agua desde las 3 de la tarde, con un frio insoportable, pasando un parage de admirable rapidez: y estos son los que me atrasan y han atrasado por estar el rio tan bajo como está, que á no ser esto, dias há que estuviera en Valdivia.