Navegué todo el dia á la sirga y teniendo espias, sin que tuviese hueco para dar de comer á la gente. A mediodia, por la fuerza de la corriente me faltó un cabo de tres pulgadas: esta tarde se vió fuego al NO como á distancia de 4 leguas: hice el rumbo del NO ¼ O corregido, 3 millas de distancia. En este intermedio y lo navegado ayer, hay mucha sauceria, y conté 16 islas: el terreno de una banda y otra es malísimo en dicho intermedio.

DIA 25.

Anoche, no habiendo parecido los caballerizos, estuve con mucho cuidado: esta mañana mandé en busca del capataz, y yo monté á caballo y seguí el rio aguas arriba, y hallé un potrero de buen pasto y terreno, que tendrá como una legua cuadrada, cuyo sitio parece no ser frecuentado de indios, aunque á la salida hallé una senda muy vieja por donde han transitado. Pero el camino que regularmente siguen pasa tierra adentro, y separado de dicho potrero mas de dos leguas; por lo que mandé al capataz trajese allí la caballada por precisarme el rio á separarme dos leguas en una vuelta que hace al N; y en este intermedio hay una isla de igual anchura con muchos sauces, y á mi parecer buen terreno. Al anochecer avisté los caballerizos á la parte del S, á cuya banda pasé en el bote, los que me digeron no habia novedad, y que no habian podido descubrir los indios, ni saber en que parte estaba el fuego que avistamos todo el dia: pero que en la inflexion que hace el rio mas arriba, ya se separaba de la barranca, y habia buen parage para los caballos, pues hacia ya de la parte del S considerable llanura. En cuya atención, y en la de que es mi intento llegar con las embarcaciones á los toldos primero que los caballos, que con eso aseguro la caballada, lo que no sucederá si acaece lo contrario, mandé al capataz cuidase los caballos en el parage donde estaban, y estuviese atento cuando yo llegase con las embarcaciones á la llanura que me decia, y entonces condujese allí la caballada.

Este dia navegué en línea recta 4 millas al ONO corregido.

DIA 26.

Salí al salir el sol á la sirga, y navegué al NO 4¼ millas, habiendo hecho alto á las 4 de la tarde para aguardar la caballada y tener los peones á la vista: pues esta mañana á las 9½, habiendo mandado los peones á registrar el campo, hallaron un indio que andaba corriendo guanacos, el que no quiso venir á bordo. Fueron 3 peones á ver los toldos, y satisfechos que solo dos toldos habia, llegaron á ellos y hallaron otro indio mas en ellos y unas cuantas chinas, que ninguno quiso venir á bordo. Preguntaron por Francisco, y unos dijeron que se habia ido para la tierra de las Manzanas, y otros que estaba cerca. A las 2 de la tarde divisaron los peones un indio, encima de un cerro observándonos: fueron hasta el cerro, y ya no pareció. Por esto, y porque mas adelante no habia parage en donde tener los caballos, de modo que estuviesen inmediatos á las embarcaciones, paré y mandé se trajesen.

Cuatro dias há que intento pasar la caballada á la parte del N, por los mejores pastos y sirgaderos, y proporcion de tenerlos cerca, pero no fué posible por no haber paso, esto es, caida ni salida del rio, por las barrancas que hace.

Esta noche se toldaron las embarcaciones, por haber empezado á llover con truenos.

DIA 27.

A las 5½ de la mañana me hice á la vela, rio arriba, con viento ESE flojo, por lo que fué menester la ayuda de la sirga y de los remos, habiendo dejado la caballada en este sitio á fin de avanzarme con las embarcaciones, y de la parte de arriba de los toldos: á cuyo efecto previne al capataz de la caballada estuviese en observacion para que la condujese al parage donde hiciesen noche las chalupas. Hasta mediodia nos ayudó bastante el viento por el E: á este tiempo pasó un peon un brazo del rio, á donde hallaron los indios con sus toldos, y vino á darme la noticia de que ya los indios los habian levantado y se habian ido. Pero no pudiendo arrimar á tierra, ni los caballos pasar adonde yo estaba, caminé sin poder dar de comer á la gente, á fin de avanzar hasta donde pudiese estar el reguardo de peones y caballada. Seguí toda la tarde á fuerza de remo y vela, no siendo esta bastante á romper la rapidez del rio: á las 6½ avisté los peones, arrimé á donde estaban, y hallé con ellos al hermano del capitan Chiquito, y otro indio que venia en busca nuestra, por haberle dado noticia de nosotros los indios que levantaron los toldos. Los regalé con bizcocho, aguardiente y tabaco, á fin de que por ellos tengan, los mas indios que haya, noticia de nuestro buen trato: se fueron ya de noche los indios á sus toldos, y quedé en este parage á pasar la noche. A las 10 de la mañana ya me separé de la barranca del S, y navegué este dia al O ¼ NO corregido 15 millas de distancia.