DIA 28.

Salí á las 6 de la mañana, y navegué hasta las 6 de la tarde al ONO corregido 6 millas de distancia. Hoy se tomaron dos truchas de 2½ libras cada una, sin que hubiese mas novedad. Los caballerizos se quedaron separados de nosotros, por no poder alcanzar adonde estaba la caballada.

DIA 29.

Salí á las 6 de la mañana: á las 9 llegué adonde se junta el rio con la barranca del N, la que fuí á reconocer por parecerme, ó por no quedar con la desconfianza de si tendria por una quebrada que habia algun arroyo. Volví á mediodia, y hallé cuatro indios junto á las embarcaciones, con la novedad de que venia la cacica vieja y la lenguaraza Teresa. Continué mi viage, y á las 5 de la tarde me avisaron que estaban las referidas chinas, y otras dos mas con 10 indios que las acompañaban, en parage que de ningun modo yo podia llegar allí con las embarcaciones: esto me puso en cuidado por los caballerizos y caballada, por lo que tomé el medio de traer con el botecillo los dichos indios y las chinas á dormir junto á las embarcaciones, que con esto aseguro por esta noche los caballos. Se les dió de comer, y se les regaló aguardiente, algun bizcocho y tabaco, y les hice varias preguntas concernientes á mi comision; y dicen, que de donde tiene los toldos Francisco hasta el Colorado hay dos dias de camino; y de este parage hasta el Choelechel diez: que antes de llegar hallaremos dos rios á la parte del N que entran á este: que inmediato á los toldos de Francisco debemos pasar la caballada á la parte del N, porque la del S es intransitable, y que ellos, cuando van á las tierras de las manzanas, se separan del rio y caminan tierra adentro. Que el cacique del caballo bailarin está de aquí tierra adentro al SSO, y que las aguadas que tiene son pozos. Este dia navegué al ONO corregida 4½ millas de distancia.

DIA 30.

Se fueron les indios á las ocho de la mañana, y yo continué mi viage con viento contrario, y siempre inmediato á la barranca del N: se llamó el viento al SO, y con la ayuda de este y los caballos, pues hubo algunos buenos sirgaderos, navegué al ángulo directo de 50° 00′ en cuadrante, 8 millas de distancia, y por las vueltas del rio, 18. Esta mañana me dijeron los indios que venian indios Aucaces del Colorado á las tolderias de Francisco, y que este habia ido á encontrarlos: que los dias pasados habian pasado por el Choelechel muchos Aucas, con mucha porcion de ganado. A las 7 me acampé:—órden San Lorenzo.

DIA 31.

Salí á la mañana con viento al NO fuerte. A las 12½ llegó el dragon Villalba á decirme de parte del dragon Antonio, que lo esperase, pues traia ganado y venia este muy cansado. A la una vinieron los indios en caballos reyunos. A las dos se fué Villalba y el peon que le acompañaba, á incorporarse con los que traen el ganado, y yo continúe á pasar mas adelante, media legua que hay de muy malos sirgaderos. Al ponerse el sol me acampé, no habiendo podido conseguir salir de dichos malos pasos. Al anochecer he visto á Villalba y al peon; y preguntado como no habian vuelto á ayudar á traer y custodiar el ganado, y que si sucedia alguna cosa como quedariamos? Me respondió, que venia gente bastante con él, y que lo mismo sucederia que ellos estuviesen allí, como que nó: navegué este dia al ángulo de 60° 00′ en cuarto cuadrante 4 millas de distancia, y por él no han sido 13.

DIA 1.º DE NOVIEMBRE.

Al amanecer se fué Villalba y el peon, y yo continué siguiendo mi viage hasta la 1½ de la tarde, habiendo navegado al ONO 5 millas de distancia. A esta hora llegó el dragon Antonio, me entregó las cartas de oficio del Super-Intendente, y me pidió un peon para ayudarle á traer el ganado que estaba cerca: hice alto en este sitio, y volvió con el ganado á los cuatro de la tarde, que constaba de 30 reses. A las dos de la tarde llegaron indios con la lenguaraza Teresa, la que trajo noticia que Francisco con sus toldos habia caminado rio arriba, á un parage donde esperaba porcion de Aucas: que mucha gente, de la que estaba con él, se habian vuelto rio abajo, hasta un paso que habia, á donde iban á pasar las mugeres y niños, para que estos siguiesen al Colorado, y ellos volverse á robarnos los caballos y matar los peones; y que esta noticia la mandaba el cacique viejo, que fué el único que se quedó con su toldo en el parage á donde estaba. Esta noche puse 5 marineros á caballo á rondar el ganado y caballada, con los 5 peones que tengo, y los 6 que vinieron del pueblo: con este dragon vino el calafate José de los Santos y un peon con 8 caballos.