DIA 2.

Esta mañana se fueron los indios, á quienes regalé y ofrecí amistad y buena armonia, y yo continué mi viage. Esta noche, habiéndole dado á la lenguaraza bastante aguardiente, me confesó que Francisco se habia ido de miedo, pero á juntar indios, y que el viejo no habia caminado con ellos, porque estaba tan enfermo que no podia montar á caballo. A mediodia observé el sol en 39° 00′ de latitud S: vinieron algunos indios, á quienes regalé y obsequié bastante. Al anochecer largaron los indios sus caballos entre los nuestros, y dijeron que les mandaba el cacique que dormiesen entre nosotros. Mandé á los peones y gente de guardia tuviesen mucho cuidado con ellos, pues dicen que ya se vuelven á unir los toldos y á juntar los indios. A mediodia estaba inmediato á una horqueta, que por los indios no pude averiguar si es de algun otro rio que entra por el N del principal, ó si es formada por alguna isla. Este dia hice el rumbo del NO ¼ O, 4 millas de distancia directa que por las vueltas del rio se hicieron.

DIA 3.

Salí siguiendo mi viage á las cinco de la mañana: á mediodia llegó el cacique Francisco con un número como de 30 á 40 indios; los regalé y convidé con aguardiente, tabaco y bizcocho, y se les hizo de comer á todos, y á las dos de la tarde continué, y los indios anduvieron entre el ganado y la caballada, por lo que inmediatamente hice venir todo al costado de las embarcaciones. Al anochecer acampé, y vinieron 6 indios de parte de Francisco, con una botija á pedir aguardiente: se la dí, así por esegurar los chasques que vengan del pueblo, como por adquirir noticias, y por medio de sus indios ó esclavos mandar ahora chasque con nuestra gente al pueblo, á fin de tener pronta respuesta á los oficios que envio. Este dia fué la distancia directa de 1½ millas al NO: aquí hay excelentes potreros y buenas tierras.

DIA 4.

Salí de mañana, y á las 9 del dia llegó uno de los nuestros con la noticia de que los indios habian levantado los toldos, y ya caminaban las chinas con ellos, menos el de Francisco, y del viejo: y luego llegó Francisco con su familia y mas de 50 indios y chinas, y viendo yo la mucha canalla que venia, tiré á navegar sin arrimar á tierra; y á las dos de la tarde volvieron: se les dió de comer y aguardiente; y á la noche se repitió lo mismo. Navegué este dia dos millas al NO ¼ O, y hay muy buenas tierras. Esta tarde, que navegué en una sola vuelta 9 millas de distancia, cuando paré á la noche tenia, desde el parage de donde habia salido al mediodia de camino en línea recta 180 varas, que así son las vueltas y potreros de este rio, los cuales regularmente es buena tierra, y no necesitan otra cosa que abrir zanja de media vara, para por cualquiera parte sacarles riego.

DIA 5.

Hoy á las 8 de la mañana acabé de despachar al dragon Antonio, y yo seguí mi viage y me siguieron todos los indios y chinas, sin embargo de haberles dado de almorzar, y luego aguardiente, bizcocho, tabaco, azucar, &a. A mediodía pararon á donde yo paré, para dar de comer á la gente: tuve la paciencia de obsequiarlos de la misma suerte. Pasado esto me pidió el cacique Francisco una vaca para dar de comer á su gente: á esto le dije que esperaba comprar ganado á los Aucas: que mandariamos un indio de sus toldos al pueblo; que si me mandaban ganado que le daría, pues bien veia que el ganado que yo tenia era poco, y que ya se me acababan los víveres, y que no tenia que comer la gente: que mi viage era muy largo, ni tampoco tenia donde hacer bastimento, ni menos adonde comprar. Ensilló su caballo, y se puso en camino muy enojado.

Es imposible hacer cosa buena con los indios, y lo mas seguro es el rigor, pues con un escarmiento en una tolderia como la de Francisco, no se atreverian los otros á estas y otras burlas que nos hacen; y mas cuando esta gente es tan acreedora á que se les castigue. Al anochecer me acampé, y algunos indios se quedaron entre nosotros; y navegué en todo este dia 2 millas al ONO corregido en línea recta, que por las vueltas fueron 8.

DIA 6.