no viene vestida de oro,

ni de plata, ni de seda:

viene vestida de grana....

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Y como al concluir fuera acogida esta relación con una salva de aplausos, animóse el recitador y nos endilgó otra, no menos famosa, que empezaba:

Allá arriba, en aquel alto,

hay una fuente muy clara,

donde se lava la Virgen

sus santos pechos y cara....

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