—Se dispone a partir.

—Ahora acaba de estar aquí un capitán de navío, el cual me ha dicho que milord ha fletado el bergantín inglés Deucalión, que sale mañana.

—¿Pero no corremos a impedirlo?—dijo Inés con gran zozobra—. Aún es tiempo.

—Eso será de cuenta de doña María.

—Pero será forzoso avisarle que el Deucalión sale esta noche y que lo ha fletado lord Gray.

—Sí, es preciso avisárselo—repitió Inés con energía—. Iré yo misma.

—Gabriel irá al momento.

—¿Por qué no? Aunque doña María me arrojó ayer de su casa, no tengo inconveniente en prestarle este servicio.

—Pero no pierdas tiempo... Yo me muero de impaciencia—indicó Inés.

—Ve pronto, que la niña se impacienta.