—Alarga el jocico pa que te tome el molde de él.
—¡Carambita! ¿Usté no sabe que cuando me pica un mosquito le desmondongo al momento?
—¡Sonsoniche! ¿Usté no sabe que cuando le pego un pezco a un hombre tiene que pedir prestaos dientes y muelas para comer?
—Basta ya, que se me van regolviendo los sentidos garrofales—dijo Lombrijón—. Señores, empiecen a cantar el requieternam por ese probesito Vejarruco.
—Alentaíto está el viejo.
—Pues allá va la lezna.
Lombrijón se llevó la mano al cinturón en ademán de sacar la navaja, y todos los presentes, principalmente las mujeres, empezaron a gritar.
—Señores, no temblar—indicó Vejarruco.
—No se batirán—me dijo lord Gray—. Todos los días hacen lo mismo y después no hay nada.
—No he traído el escarbador de dientes—dijo Lombrijón, encontrándose sin armas.