Y se retiraron de la ventana. Yo aconsejé a Inés que descansara, y salí a la calle después que D. Celestino, echándome algunas bendiciones, rezó un pater noster por mi seguridad y buena suerte en la comisión que iba a desempeñar.
Alejándome todo lo posible del centro de la Villa, llegué a la plazuela de Palacio, donde me detuvo un obstáculo casi insuperable: un gran gentío que, bajando de las calles del Viento, de Rebeque, del Factor, de Noblejas y de las plazuelas de San Gil y del Tufo, invadía toda la calle Nueva y parte de la plazuela de la Armería. Pensando que sería probable encontrar entre tanta gente al licenciado Lobo, procuré abrirme paso hasta rebasar tan molesta compañía; pero esto era punto menos que imposible, porque me encontraba envuelto, arrastrado por aquel inmenso oleaje humano, contra el cual era difícil luchar.
Tan abstraído estaba yo en mis propios asuntos, que durante algún tiempo no discurrí sobre la causa de aquella tan grande y ruidosa reunión de gente, ni sobre lo que pedía, porque indudablemente pedía o manifestaba desear alguna cosa. Después de recibir algunos porrazos y tropezar repetidas veces, me detuve arrimado al muro de Palacio, y pregunté a los que me rodeaban:
—¿Pero qué quiere toda esa gente?
—Es que se van, se los llevan —me dijo un chispero—, y eso no lo hemos de consentir.
El lector comprenderá que no importándome gran cosa que se fueran o dejaran de irse los que lo tuvieran por conveniente, intenté seguir mi camino. Poco había adelantado, cuando me sentí cogido por un brazo. Estremecime de terror, creyendo hallarme nuevamente en las garras del licenciado; pero no se asusten ustedes: era Pacorro Chinitas.
—¿Conque parece que se los llevan? —me dijo.
—¿A los Infantes? Eso dicen; pero te aseguro, Chinitas, que me tiene sin cuidado.
—Pues a mí, no. Hasta aquí llegó la cosa, hasta aquí nos aguantamos, y de aquí no ha de pasar. Tú eres un chiquillo y no piensas más que en jugar, y por eso no te importa.
—Francamente, Chinitas, yo tengo que ocuparme demasiado en lo que a mí me pasa.