LA ALCALDESA, finísima.

Dispense usted, Condesa. Mi esposo y yo hemos tenido que convencer a los notables del pueblo de que usted, por razón de su luto y del cansancio del viaje, no puede recibir a nadie...

NELL, asomándose a la ventana.

Mamá, mamá, si está la plaza llena de gente.

DOLLY

Quieren que te asomes para darte vivas.

LUCRECIA

Por Dios, Vicenta, líbreme usted de este compromiso... ¡Vivas a mí! Yo no salgo; no sirvo para eso... Por Dios, que se vayan, que me dejen. Yo lo agradezco en el alma...

LA ALCALDESA

Las ovaciones populares, por más que sean merecidas, molestan y fastidian... Jerusa no puede mostrarse ingrata, ni olvidar los beneficios que usted le prodigó....