EL ALCALDE

Y yo, si la señora Condesa me lo permite, voy a librarla de otra lata horrorosa.

LUCRECIA

¿Qué?

EL ALCALDE

El orfeón del pueblo quiere venir a cantar durante la comida.

LUCRECIA

¡No, por Dios!

EL ALCALDE

Ahí está el director. Voy a quitárselo de la cabeza...