LUCRECIA
¡Qué descanso! Solas un momento. Prefiero una enfermedad a los entusiasmos de Jerusa.
NELL
Mamá, es que te quieren.
LUCRECIA
Sí, sí: cariños que reclaman la fuga inmediata, como quien escapa de una epidemia. Es violentísimo tener que mostrar gratitud ante estas mojigangas.
DOLLY
Mamá, ten paciencia.
LUCRECIA, bajando la voz.
Lo mismo que soportar las amabilidades de estos pobres cursis... Son muy buenos, lo reconozco... y les aprecio verdaderamente. Pero en Jerusa no quiero ver a nadie más que a vosotras.