LA ALCALDESA, llevándola a la ventana, y mostrándole al Alcalde, que en la calle habla con un joven.
Vea usted, Lucrecia, los apuros que pasa mi esposo por defenderla a usted de impertinencias. Ese con quien habla es Pepito Cea, el periodista de Jerusa, que quiere colarse aquí para celebrar con usted una interview.
LUCRECIA
¡Una interview!... ¿Pero está loco ese hombre?
LA ALCALDESA
Mire usted... mire usted a José María, más colorado que un pavo... Parece que quiere romperle el bastón en la cabeza... Ahora le coge de las solapas... Al fin parece que le convence.
LUCRECIA
¿Pero qué quiere preguntarme ese tipo, ni qué tengo yo que decirle?
LA ALCALDESA
Pues nada: a qué hora entró en el tren; si le gustó el paisaje; si le prueba bien Jerusa; si quedó contenta de la ovación o le ha parecido poca, y, por fin, cuál es su actitud en el asunto de la Cámara de Comercio, es decir, si apoyará a raja-tabla en Madrid las pretensiones de esta villa.