CONSUELITO
Que yo conozca, tres... A mí no me lo negarás, pillo, engañador. Te he visto de telégrafos con Delfina, la del confitero; sé que te carteas con Amalia Ruiz, y es de dominio público que le mandas versitos a ese retaco de Hilaria Sevillano, y que ella te envía, con la mujer del peón caminero, peras de su huerta. Todo se sabe, amiguito.
SENÉN
Sí, y lo primero que sabemos es que se deja usted tamañita a La Correspondencia. Todo lo averigua y todo lo trabuca. Para que se entere, no han sido peras, sino abridores.
CONSUELITO
Y ahora te está preparando una calabaza de cabello de ángel. Es rica la niña, aunque cargadita de espaldas; pero los padres, que son plateros y conocen el oro falso, no te pasan... Tienes liga...
(No se oye lo que contesta Senén, porque Nell y Dolly, viendo pasar a un sujeto al través de la verja que da a la calle de Potestad, se abalanzan gozosas a llamarle.)
DOLLY
¡D. Pío, Pío, Piito, venga, ven acá!... entra.
CONSUELITO, dejando a Senén con la palabra en la boca.