¿Es Coronado, vuestro maestro?

NELL, gritando.

Maestro, maestrillo, entra. Mamá quiere verte.

DOLLY

No seas vergonzoso... ven.

SENÉN

No entrará ni a tiros. Es muy corto de genio. (Se asoman los cuatro, y ven a un anciano que se aleja calle adelante, y risueño saluda con la mano.)

NELL

¡Pobrecillo!... ¡Le queremos más...!

Los dos niños del Alcalde se dedican, con perseverancia digna de mejor causa, a untarse las manos de tierra mojada. La Solitaria, viendo salir a los frailes, y a las señoras, que en la verja de la plaza les despiden, corre a gulusmear. Fórmanse nuevos grupos: en un lado están el Cura, la Alcaldesa y Consuelito; en otro, el Alcalde, la Condesa, Senén y las niñas.