Prométame la señora que si encuentra allí al señor Marqués le pedirá la fianza. Con eso me basta.

LUCRECIA, rehaciéndose, avergonzada de sostener coloquio familiar con un inferior.

Yo veré... Ignoro en qué disposición encontraré a Ricardo.

SENÉN, muy animado.

Prométame hablarle de mi fianza si le encuentra en buena disposición. Me conformo.

LUCRECIA

Te prometo no olvidar el asunto, mirarlo con interés... siempre que tú me asegures una lealtad a toda prueba...

SENÉN, con aspavientos de adhesión.

¡Señora!...

LUCRECIA, tapándose la nariz.