EL CURA
Me parece bien que no se demore el careo. Sea usted humilde si él es orgulloso. Tiene usted la juventud, la fuerza, no sé si la razón... Él es anciano, infeliz... Merece indulgencia.
LUCRECIA, mirando más al suelo que a los que la rodean.
No sé qué pretenderá... Lo sabremos mañana.
EL ALCALDE
Citémosle aquí. Verá usted cómo conmigo no se desmanda. ¡Leoncitos a mí!
LUCRECIA, vacilando.
No sé... no sé...
CONSUELITO
Si quiere usted celebrar la entrevista en mi casa, pongo a su disposición una sala hermosísima... Con franqueza. Estarán ustedes solitos... Se cierran bien las puertas...