¡Albrit!... raza de locos... caballería burlesca... honor de bambolla para encubrir la mendicidad. ¡Qué sería del viejo león si yo no le amparase! Soy generosa, le perdono sus injurias, y cuidaré de que no muera en un hospital, o arrastrando su melena gloriosa por los caminos.
EL CONDE, con supremo desdén.
Lucrecia Richmond, quizás Dios te perdone. Yo... también te perdonaría... si pudieran ir juntos el perdón y el desprecio.
LUCRECIA, dirigiéndose a la puerta.
Basta ya. (A las niñas, que entreabren la puerta, sin atreverse a entrar.) Podéis pasar.
ESCENA VI
NELL y DOLLY, que corren a abrazar a su madre; tras ellas GREGORIA y VENANCIO. Poco después EL CURA y EL MÉDICO.
LUCRECIA
Prendas queridas, dadme mil besos. (Se besan.)
NELL, observándole el rostro.