Siempre llorando... y escondiendo a la espalda las llaves del granero.
EL CURA
¡Avarientos, mezquinos!
VENANCIO, achicándose.
Sr. D. Carmelo, no hemos dicho nada.
GREGORIA, suspirando.
Sr. D. Salvador... ustedes mandan.
EL CURA
Por lo demás, yo creo también que el pobre león de Albrit estará mejor en otra leonera.
EL MÉDICO