Basta de polémicas, y si arrojáis en esta placentera reunión el tomate de la discordia, yo, deferente con el bello sexo, adjudico el premio a mi patrona... Gregoria, Venancio, Dios os colme de prosperidades... a ver si salís de pobres... (Con ironía sutil.) En ello voy ganando, porque de lo que tengáis, hijos míos, algo ha de participar siempre este pobre viejo... ¿Verdad que sí?...
VENANCIO, secamente.
Sí, señor.
EL MÉDICO, que, sentado a su lado, le pone la mano en el hombro.
¿Conque bien...?
EL CONDE
Pero no de la vista. Cada día se nublan más mis ojos.
GREGORIA, con un alarde de osadía.
El señor se pondría bueno de la vista... y de la cabeza... ¿lo digo? si no tuviera tan mal genio.
EL CONDE