Señor, es que... Rogelio...

GREGORIA

Fue preciso mandarle a traer yerba... (El Médico y el Cura se miran, hablan con los ojos.)

EL CONDE, con ironía finísima.

Pero, tontos, si no os riño; si me parece bien lo que habéis hecho... si os lo agradezco, porque así me vais educando en la pobreza, y enseñándome a ser como vosotros, económico, administrativo... No quiero ser gravoso; quiero que prosperéis; y con medidas como esta claro es que habéis de llegar a ser riquísimos.

VENANCIO

Señor, díganos las cosas claras.

EL CONDE

Digo lo que siento. Y otra: tienes una mujer que no te la mereces. Esta Gregoria vale más que pesa, y con su instinto de gobernante de casa te ayudará, te empujará para que subas pronto a la cima de la opulencia.

GREGORIA, asustada.