Seguramente. Estos aires le prueban bien.
EL CONDE, con gravedad.
No me cuido yo de los aires, sino de la misión que tengo que cumplir.
EL CURA, receloso.
¿Aquí precisamente?
EL CONDE
Aquí... al menos por ahora.
(El Médico y el Cura se sientan junto al Conde, uno por cada lado. Venancio y Gregoria se retiran y vuelven de puntillas, poniéndose tras el sillón a escuchar lo que hablan.)
EL MÉDICO
Pues si el señor Conde quiere oír un consejo de amigo y de médico... de médico más que de amigo, me permitiré decirle que la misión más adecuada a su edad y a sus achaquillos es darse buena vida.