NELL

Por aquí. (Llegan a un tiempo las dos, sofocadas, sin aliento, junto al anciano, que las abraza y las besa.)

EL CONDE

¿Por qué habéis venido tan a prisa? Claro, como sois ángeles, nada os cuesta volar.

NELL

D. Pío no quería que viniésemos.

DOLLY, sujetándose el cabello, que el viento le ha soltado.

Allá sube como una tortuga el pobre viejo... ¡Qué trabajo le cuesta seguirnos!

EL CONDE

Sentaos ya, y descansad aquí conmigo.