DOLLY
¿Estás ya contento?
EL CONDE
¿No lo ves? ¿Por qué me lo preguntas?
NELL
¡Como esta mañana estabas de tan mal humor!... (Sorpresa del anciano.) Sí, sí... y cuando entramos a darte los buenos días, nos asustaste.
DOLLY
Nos dijiste: «¡Idos; dejadme solo!»
EL CONDE
No hagáis caso. ¡Es que Gregoria me había servido tan mal...!