DOLLY, con mimo.
De veras, ¿no estás enfadado con nosotras?
EL CONDE
Nunca. Os quiero, os idolatro.
NELL, cariñosa.
Y como Gregoria y Venancio te sirvan mal, ya les ajustaremos las cuentas. ¡Vaya...!
EL CONDE
Niñas mías, la gente pequeña, cuando se hincha de vanidad y coge debajo a los que fueron grandes, es terrible, es peor que las fieras.
D. PÍO, que llega jadeante, medio muerto de fatiga, y se arroja en el suelo.
Señor Conde, saludo a usía. Como soy viejo, no puedo seguir a estas criaturas, que tienen alas de mariposa.