EL CONDE
¡Pobre Coronado, cuánto le marean a usted! ¿Y qué tal? ¿Se han sabido la lección?
D. PÍO, con suprema honradez.
Señor, ni palotada. Me lo puede creer.
EL CONDE
¡Habrá picaruelas...!
D. PÍO
Como usía es tan tolerante, puedo decírselo: hacen burla de la ciencia y de mí.
EL CONDE, jovial.
¡Qué monas! ¡Ángeles divinos! Besadme otra vez, Nell y Dolly, amables borriquitas. Vuestro D. Pío, que os consiente todas las travesuras, y juega con vosotras cultivándoos en la ignorancia, demuestra ser un verdadero sabio.