EL CONDE, sorprendido.
¡A pintar!... ¿Acaso mis nietas son pintoras?
LA MARQUEZA
Anda, anda... ¿Pues no sabe...? Si pintan como los serafines. Pues en un librote grande retrataron toda esta casa, y a mí mesma... y hasta el guarro, con perdón, hasta el guarro, tan parecido, que era él en persona.
EL CONDE, excitadísimo, llamando.
Nell, Nell... Ven acá, hija... (Se acerca.) Oye lo que dice la Marqueza... (Esta repite lo del guarro.)
NELL
Yo, no. Es Dolly la que dibuja y hace acuarelitas...
EL CONDE, llamando.
Dolly... ven... ¿Es verdad esto, Dolly?... (Acércase esta, sofocada.) ¡Qué callado te lo tenías! ¡Tú pintora!