EL CONDE
Ya me acuerdo. Cinco años tenías, y me quitabas todos los lápices.
LA MARQUEZA
¡Ángel de Dios!
EL CONDE
Y tú, Nell, ¿no dibujas?
NELL
¡Soy más torpe...! No sirvo... no acierto. Me aburro.
EL CONDE, con viveza.
¡Tú eres pintora, Dolly, tú... tú!... ¡Y te avergüenzas!... Bueno, hijas, seguid jugando... Dejad aquí a los viejos que hablemos de cosas tristes. (Nell y Dolly se alejan y continúan su juego.)