EL CONDE
Por algo estamos cuando estamos.
LA MARQUEZA
Es verdad: somos troncos, que servimos para que las plantas tiernas se agarren y vivan.
EL CONDE
Tú eres útil, Marqueza. Hoy me has hecho un gran servicio.
LA MARQUEZA
¿Yo? (Pausa larga. El Conde vuelve a quedarse abstraído, cual si su espíritu se sumergiera en abismos profundos.) Señor... ¿qué le pasa que no habla?
EL CONDE, después de otra pausa.
Has sido la Sibila que me ha revelado lo que yo quería saber. Dios me trajo a tu choza.