EL CONDE, para sí.

¡Y aún se ríe!... Carece de delicadeza... No le hacen mella los desaires. Epidermis moral muy gruesa... extracción villana. (Alto.) ¿Qué tal os sirve la pintora?

EL CURA

Divinamente.

EL CONDE

Siempre juguetona y atropellada.

EL MÉDICO

Señor Conde, un poquito de ron. (Ofreciéndole de una botella que acaba de traer Gregoria.) Es riquísimo; le probará bien.

EL CONDE

No me sientan bien los alcoholes. Pero si te empeñas... Y parece muy bueno. (Catándolo.) ¡Qué guardadito lo tenías, Gregoria! Así se hace: estas cosas ricas para las ocasiones.