¡En tu casa, sí!... Pero eso no es razón para que te insolentes con tu señor.
VENANCIO
No hay señor que valga. A mí solo me manda una persona, la señora Condesa de Laín.
EL CONDE, con intenso coraje reconcentrado.
Es cierto... Eres un villano que dice la verdad... y yo estoy aquí de limosna... Pues bien: quiero mandar un recado a tu ama, dignísima reina de tal vasallo.
VENANCIO
¿Qué?
EL CONDE
Un mensaje de gratitud... (Con rápida acción enarbola el palo, y con la fuerza que le imprime su insensata cólera, lo descarga sobre la cabeza de Venancio, sin darle tiempo a esquivar el golpe. Es palo de ciego, palo nocturno. Formidable acierto.) Toma... De mi parte.
VENANCIO