¿Qué es esto? (Con asco.) ¡Agua indecente de achicoria... y recalentada... y fría!... Vamos, las sobras del café de anoche, que ya era malo adrede... (Cogiendo el pan y tratando de partirlo.) ¿Y de dónde habéis sacado esta piedra que me dais por pan?... Con ser tan duro, no lo es tanto como vuestros corazones.

VENANCIO

Culpa del panadero, señor...

EL CONDE

Culpa de vuestra sordidez villana. (Les arroja el pan.) Echad esto a vuestros perros, y dadme a mí lo que para ellos tenéis, pues de fijo les dais trato mejor que a mí. Guardad esta preciosa vajilla, no se os deteriore, no se os desgaste en mi servicio. (Arroja al suelo todas las piezas de loza y latón.) ¡Queréis aburrirme, queréis hacerme imposible la vida! Al último pastor de cabras, al último mendigo que llegara con hambre a vuestra puerta, le haríais la limosna sin humillarle. ¿Por qué, ingratos, me humilláis a mí?

VENANCIO, que aterrado, lo mismo que Gregoria, no sabe por dónde salir.

Se servirá otra vez... Nosotros...

EL CONDE, con arrogancia.

No quiero. Me quedaré en ayunas.

SENÉN