¡Y lo haces por mí, por mí!

DOLLY. (Se sienta a su lado, la escoba entre las manos.)

Sabiendo que me quieres menos que a Nell. Reconozco que Nell lo merece más que yo, porque es más fina... y además tan buena...

EL CONDE, algo turbado.

Pero a ti... a ti te quiero también. Dime la verdad: ¿te incomodaste porque no te dejé subir conmigo?

DOLLY

¡Vaya con el desprecio que me has hecho... dos noches seguidas! La primera vez, D. Carmelo y el Médico, que cenaron aquí, me consolaban... Pero anoche... ¡ay! me entró tal tristeza, que no pude dormir, y los ratos que dormí tuve sueños muy malos.

EL CONDE

¿Qué soñaste? A ver si lo recuerdas.

DOLLY, con emoción un tanto picaresca.