Es lástima...
DOLLY, con donaire.
No hagas caso. Lo que soñamos es todo mentira, ilusión.
EL CONDE
No aseguro yo tanto. Mi vejez resulta más candorosa que tu infancia. Yo creo en los sueños.
DOLLY
¡Pues cuando tú lo dices...! (El anciano cae en profunda meditación. Dolly le observa cariñosa, esperando que reanude la conversación.) ¿Qué tienes, papaíto? ¿Por qué estás triste?
EL CONDE
Hija mía, tu charla inocente, tu ingenuidad, tu alma, que sale con tu voz, y aletea en tus resoluciones, hacen en mí el efecto de un tremendo huracán... ¿no entiendes?... sí, de un huracán que me envuelve, me arrebata, me arroja en medio de la mar...
DOLLY