No nos sobrará el tiempo.

DOLLY

Adiós, abuelito. Toma tu palo y el gabán. (Le da ambas cosas.) El día está bueno. Te divertirás mucho.

EL CONDE, resignado, dejándose llevar.

Adiós, hija mía. Quieren que vaya a Zaratán... Pues a Zaratán. Hasta la noche.

ESCENA VIII

Monasterio de Zaratán (Jerónimos).

Hállase situado en un fértil llano, con ligera inclinación y corriente de aguas hacia el Mediodía. Lo resguardan de los vientos septentrionales el verde muro de una selva espesísima, y la fortaleza de un monte, estribación de la sierra que por el Este se extiende en escalones hasta la mar. Rodéanlo frondosas arboledas de sombra, adorno y fruto, y tierras de cultivo y pasto, cerradas por tapia o setos vivos, en extensión considerable.

La construcción románica de la iglesia y de parte del convento aparece bastardeada, y en algunos puntos ridículamente sustituida por horribles superfetaciones del pasado siglo, de una imbecilidad que causa enojo y tristeza. En el frontis de la iglesia, en distintas puertas y ventanas, campea el escudo de Albrit, león rampante con banderola en la garra, y el lema: Potestas Virtus.

No lejos de la fachada de la iglesia, separado de ella por anchurosa calle de chopos viejos, podados, llenos de jorobas y arrugas, está el portalón de ingreso. En una plazoleta mal pavimentada de losetones verdinegros y resbaladizos, que fuera de él se extiende, se para el coche que conduce al Conde de Albrit y su acompañamiento. Sale toda la Comunidad a recibirle, con el Prior a la cabeza.