EL PRIOR, que, descuidándose a veces, emplea los tratamientos italianos.

¡Oh!... si monseñor viviera con nosotros, nos honraría extraordinariamente.

EL CURA, repitiendo.

Yo... se lo he dicho... ¡las veces que se lo he dicho!... Pero no quiere hacerme caso... Él se lo pierde.

EL PRIOR

Eccellenza, otra copita.

EL CONDE

No... muchísimas gracias.

EL MÉDICO

No puede desechar el recelo de que en Zaratán carecería de libertad. ¿Verdad, señores, que aquí estaría tan libre como en su casa?