EL PRIOR

Viviría en la más hermosa y abrigada celda que tenemos; comería lo que más fuese de su agrado; se pasearía de largo a largo por nuestros plantíos y praderas, y estaría dispensado de asistir a los oficios, y de ayunos y penitencias. Si esto no es buena vida, que me traigan al que descubra otra mejor.

EL CURA, repitiendo.

Su edad exige cuidados exquisitos, que aquí tendría como en ninguna parte.

EL CONDE, con afabilidad.

Señores míos, yo agradezco infinito su solicitud, y me siento orgulloso del afecto que me muestran, deseando tenerme en su compañía. Lo agradezco en el alma; pero no puedo acceder a sus nobles deseos, no y no. Y rechazo la oferta, no por mí, sino por la Comunidad, por lo mucho que la quiero, la respeto y la admiro.

EL MÉDICO, aparte a un fraile.

¡Viejo más marrullero!...

EL ALCALDE

Veremos por dónde sale.