¿Dices que hace dos años?
D. PÍO
Y antes lo mismo. Después no volvió por aquí.
EL CONDE, animadísimo.
Pío, gran Pío, abrázame. La concordancia de tus ideas con las mías, me llena de júbilo.
D. PÍO, con desaliento.
El señor Conde es feliz. Sus nietas le adoran y le dan mil consuelos. Yo, en cambio, tengo el infierno en mi casa.
EL CONDE, gozoso.
Respira, hijo. Tus infortunios concluirán pronto, gracias a mí, y te hartarás de bienaventuranza, y tu bondad podrá explayarse, ser eficaz, y servir de ejemplo en el cielo mismo.
D. PÍO, sorprendido de la animación de su amigo.