Malísima... Insomnio, ideas lúgubres, ideas de exterminio; cosa nueva en mí, pues aunque de genio impetuoso y autoritario, nunca hice mal a nadie. Al contrario, mi ruina proviene del...
EL MÉDICO, interrumpiéndole.
Ya lo sé: del altruismo desordenado, de no saber contenerse en la generosidad y protección a todo bicho viviente.
EL CONDE, con amargura.
He cultivado la ingratitud. En el jardín de mi vida, las rosas que planté se me han convertido en zarzales, y entre ellos... no faltan culebras.
EL MÉDICO, pulsándole.
Tenemos que enfrenar los nervios, y, sobre todo, cerrar la llave, el grifo de la ideación, demasiado afluente.
EL CONDE
Facilillo es eso... ¡Tasarle a uno las ideas o medírselas con cuenta-gotas!
EL MÉDICO